El lastre del gran cuñado - 4pelagatos

2023-02-22 17:08:42 By : Ms. heidi wu

Danilo Carrera, cuñado del Presidente, no ha entendido que, al margen de sus convicciones o deseos, es un personaje extraordinariamente tóxico para Guillermo Lasso. Y que lo será hasta que la investigación que lleva a cabo la Fiscalía arroje conclusiones sobre la trama de corrupción en el sector eléctrico, sus protagonistas, nivel de involucramiento y posibles conexiones con otros delitos. Aún en el caso de ser totalmente inocente, él es, en este momento, políticamente para el mandatario, un peso muerto. Lasso lo carga como vaca en brazos. 

Carrera no lo comprende. La mejor prueba es su visita al presidente, intervenido en la Clínica Kennedy en Samborodón, tras la caída que le ocasionó la fractura del peroné. Él es, precisamente por su cercanía familiar al presidente, el centro de la investigación más compleja que  encara el Ejecutivo, suscitada por audios publicados por La Posta. 

Carrera es amigo de Rubén Cherres, un personaje turbio condenado por narcotráfico. Que a su vez es cercano a Hernán Luque, quien dirigió las empresas públicas, está prófugo y es considerado, por sus actos, un delincuente por el presidente y su gobierno. Y socio de un albanés, Dritan Gjika, vinculado, mediante una exportadora de banano, con una empresa albanesa acusada en su país de narcotráfico. Sólo la Fiscalía dirá si Danilo Carrera tiene que ver con la cadena de delitos que llevaron a huir a Luque y Cherres. 

En su caso, hay, entonces, dos escenarios. El de acusación que él rechaza al punto de haber interpuesto una demanda contra Anderson Boscán. Y el de su perfil porque lo desconcertante, desde el punto de vista político para el presidente, es la figura misma de su cuñado: un personaje capaz de tener amistad con un sentenciado, metido en asuntos opacos e incluso delincuenciales.   

Que los cargos tienen sus servidumbres, lo sabe ahora Guillermo Lasso. Parte de sus problemas se derivan, precisamente y en buena medida, de no haber entendido la mutación que tenía que operar en Carondelet con respecto a sus relaciones personales y sociales. No solo las mantuvo: las llevó a la Presidencia. Llevó a sus amigos y no puso distancia suficiente con su cuñado, cuyo perfil dista mucho de los cánones que, se supone, Lasso practica por sus convicciones religiosas. 

Es claro que en el entorno de Carrera se sabía quién es Cherres. Un eminente guayaquileño, que habló con 4P, dijo que personajes como Cherres, entroncados con “la sociedad respetable” y que caminan al borde de la ley o abiertamente la violan, son en el puerto principal una verdadera industria. Personajes metidos en negocios oscuros, que tramitan carpetas, hacen favores, piden canonjías, son miembros de uno que otro club y fanfarronean socialmente de su poder e influencia.

Que Carrera haya sido cercano de Cherres, haya sido su amigo u hombre de confianza, es problema suyo y de su estilo de vida. Que esto no haya sido evaluado por el propio presidente, hasta ponerlo fuera de su alcance, muestra que no migró, como era su deber, a los cánones exigidos en su nueva función. Y todavía no lo hace. Lasso sigue anteponiendo -al menos así resulta- sus relaciones familiares a los imperativos de la función presidencial.

Si el presidente, o su entorno cercano, tuvieran conciencia de esta separación necesaria, hubieran dispuesto que Carrera no vaya a la clínica Kennedy. Ese distanciamiento real con el cuñado debió darse desde su llegada a Carondelet y, como no fue el caso, debió producirse apenas conocida la denuncia. No tiene que ver con la inocencia o la culpablidad de Carrera: tiene que ver con los mensajes y las señales que implica tener cerca a un personaje que, por su insensatez y su estilo de vida, representa una verdadera ancla para el primer mandatario. 

Lasso defendió a su cuñado al inicio de este affaire. Luego se distanció y, en su última cadena nacional, reconoció que “mi cuñado pudo no haber tenido la suficiente suspicacia para detectar a gente deshonesta que quería utilizarlo”. Razón de más para poner tierra de por medio.

¿No ve el presidente la factura que paga por la irresponsabilidad de su cuñado? La Fiscalía dirá si hubo más.

Este análisis se publicó anoche, 19 de febrero, en el Boletín dominical de 4P. Si desea recibirlo, suscríbase por favor gratuitamente aquí: GPS4P.

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